CHOCOLATERIA BOUTIQUE

Por 17:54:00

Mañana es domingo de pascuas y, por tanto, me pareció oportuno dedicar el post a uno de los placeres mas grandes de esta vida, el chocolate. Es, sin dudas, el primer vicio, la primera obsesión culinaria y, sobre todo, una adicción que dura toda la vida. Pocas cosas en el mundo tienen tantos adeptos como el chocolate. Se dice que comer chocolate puede tener una influencia importante sobre el estado de ánimo, que por lo general conduce a un aumento de sensaciones agradables y una reducción de la tensión así que con más fuerza que nunca en esta época del año el cacao es protagonista. 



La boutique de chocolates de Patrick Roger se ubica en el Place du Grand Sablon de la ciudad de Bruselas, un área de la ciudad fuertemente protegida por las autoridades de patrimonio cultural lo cual obliga a todos los edificios de la zona a no alterar sus fachadas ni interiores. Frente a esta situación la propuesta debía ser sumamente respetuosa pero no por eso carente gran impacto visual y protagonismo. Y así lo como demostró el estudio parisino de iluminación Gilbert Moity, quien propone una instalación cuyo diseño se basó en crear en el interior de la tienda un centro expositor integrando por un elemento fundamental: la iluminación.






La tienda es estrecha, desarrollada completamente a lo largo y con un techo definitivamente alto. Bajo estas condiciones el encargo fue diseñar una iluminación sustentable que fuera capaz de poner en valor la escultura de piedra exhibida al centro, sobre la cual se colocaría el producto estrella (el chocolate) y que, además, se integrara al proyecto de iluminación general de la tienda. Partiendo de estas premisas se buscó crear una especie de “bosque colgante” o “bosque suspendido” que flota por encima de una escultura de bronce que alude a un menhir, ubicada en el centro de la tienda. 

El diseño fue creado con el fin de mover a los visitantes alrededor del espacio, de modo que visitante y comprador se encontraran en un ambiente de naturaleza en el cual están inspirados los chocolates de la marca Patrick Roger.



La tensión longitudinal del espacio orientó al diseñador a través de un sistema de largos tubos, colocados más bien de manera descuidada, aunque ideado para ser percibido como un único e increíble objeto de dos colores que domina el espacio. El diseño de Gilbert Moity claramente hace uso de las competencias tecnológicas y de ingeniería que definen la línea de sus objetos.

La propuesta de la instalación, junto con las impresionantes y enormes figuras de cacao que están expuestas en el local y que solo tienen un fin estético creadas por artista chocolatero y escultor de sabor (como se presenta Rogerr), crean de esta tienda una verdadera galería de arte. Pero no nos olvidemos de lo importante, porque por sobre todas las cosas estos artistas se distinguen por sus bombones, de un chocolate exquisito y finísimo, que parecen simples pero esconden una extraordinaria complejidad: aúnan hasta 14 productos diferentes para alcanzar un sabor único.

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